El ídolo caído de René Escobar

René Escobar sólo busca inspiración en aquellos a quienes considera íntegros en su vida privada como profesional.

Siempre hay una figura que nos inspira a llegar más lejos, a ser mejores seres humanos, y a desempeñar nuestros oficios con mayor ánimo y precisión. Sin importar si esta figura es cercana o lejana a nosotros, su andar se convierte en una especie de obsesión para nosotros, pues nos impulsa a convertir nuestro propio camino en una de excelencia.

Por esta misma razón, cuando ese gran ídolo que tanto nos ha ayudado a llegar lejos, e incluso a veces a salir adelante en circunstancias difíciles, ve comprometido su camino y cae de alguna manera, siempre es un duro golpe para sus seguidores.

Para René Escobar, así fue la caída de Lance Armstrong. En esa etapa de su vida en la que prácticamente se dedicaba al deporte y nada más, René encontró una fuerte inspiración en Armstrong por su capacidad de lucha y dedicación, así como su constancia fanática con la que René se identificaba.

“Nunca aceptó ser segundo lugar, lo que me sucede a mí también”, comenta René, quien siempre se ha considerado un ganador en todo lo que se propone. Gracias a esa actitud que le llevó a superar sus propias expectativas en el deporte de alto rendimiento, René también ha sabido llevar una vida llena de adrenalina en el ámbito profesional y personal. Sin duda, la caída de Armstrong fue un duro golpe para él.

Lance Armstrong y René Escobar

Cabe recordar que Lance Armstrong, ex ciclista profesional estadounidense, se convirtió en un ícono de lucha cuando en 1996 se le detectó cáncer de testículo, del cual se recuperó hasta volver a las rutas dos años después. Su caso inspiró a miles de deportistas y personas en general, y se convirtió en un modelo a seguir. Llegó a tener siete triunfos consecutivos en el Tour de Francia y la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Sidney 2000. Así logró convertirse en uno de los deportistas más reconocidos de su tiempo, gracias a su lucha constante y dedicación. Sin embargo, el 13 de junio de 2012 fue acusado de dopaje sistemático por la Agencia Antidopaje de Estados Unidos (USADA).

Cuando Armstrong aceptó las acusaciones y admitió haber usado EPO, testosterona y transfusiones de sangre para mejorar su rendimiento, todo el mundo entró en shock y generó fuertes controversias en el mundo del deporte. Asimismo, los miles de seguidores que Armstrong tenía se vieron fuertemente decepcionados, pues descubrir que todas esas metas logradas por el ciclista, que tanto les habían inspirado, era producto de un artífice, definitivamente desalentó a los deportistas como René.

No obstante, René aprendió una gran lección detrás de esa historia, y es que todo en exceso es malo. Ese constante empuje por la superación fue lo que llevó a Armstrong a caer en una red de dopaje que él mismo construyó a su alrededor; el verdadero secreto está en el equilibrio. Y después de todo, Armstrong tuvo el valor de decir toda la verdad, aunque haya sido después de darse a conocer la enorme corrupción, y eso para René y otros seguidores del ciclista también fue un acto de enorme valentía.

Desde entonces, René decidió balancear sus tiempos consagrados al deporte con momentos con su familia y los dedicados al trabajo. Desde entonces, su familia se encuentra más unida que nunca, y su empresa hoy destaca a nivel nacional. Nada hay de qué arrepentirse.